Por: Yolanda Rosich Clemente, CPA, CFP®, PFS, Consultora Financiera de Popular Securities


Cuándo piensa en dinero, ¿qué viene a su mente? ¿Está claro para qué quiere su dinero?

A través de este artículo le ayudaremos a entender qué significa ponerle cara al dinero, el proceso a seguir y quién puede ayudarle, entre otros factores a considerar. En otras palabras, “prepararse para lo bueno y protegerse de lo malo.”

Cierre los ojos y reflexione sobre sus sueños y metas a corto, mediano y largo plazo, tanto personales como familiares. Algunos tienen metas como comprar una casa, ser sustento para su familia, proveer educación para sus dependientes, viajar, ayudar a algún familiar, establecer o desarrollar un negocio, o hacer filantropía.

Ahora cierre los ojos nuevamente y piense qué pasaría si mañana pierde su empleo, se enferma, se incapacita o si fallece. ¿Quiénes dependen de usted y se verían afectados? ¿Qué pasaría con su negocio? Si sus hijos son menores de edad. ¿qué pasaría con ellos? ¿Quién cuidará de sus padres o familiares? ¿A quién ayuda actualmente? ¿Cómo le asegurará a su familia un hogar? Una vez haya identificado cuáles son esas metas únicas y personales, cuantifique cuánto necesita ahorrar para cada una, y establezca un plan. O sea, comience a ponerle cara al dinero, para alinearlo a sus metas personales o inquietudes. Todo esto es lo que se trabaja a través del proceso de una planificación financiera1 personal.

¿Qué es una planificación financiera?

La planificación financiera incluye:

  • Análisis de estado de situación: Identifique los activos, deudas, ingresos y gastos, que será la información clave para que pueda encaminar sus finanzas.
  • Planificación para la educación de dependientes: Proyecte los costos de educación deseada (a todos los niveles) y considere cuáles son las alternativas disponibles para cubrir los costos.
  • Contribución sobre ingresos: Evalúe cómo minimizar el impacto o la carga contributiva de sus ingresos y activos.
  • Distribución de activos: Planifique cómo colocar su capital entre las diferentes clases de activos, que incluyen: efectivo, bonos, acciones y otras categorías como seguros2, anualidades3, inversiones alternativas4 y bienes raíces; considerando los objetivos, atributos y riesgos de cada uno.
  • Planificación para el retiro o independencia financiera: Establezca estrategias para alcanzar independencia financiera a la edad deseada, según su expectativa de vida.
  • Protección de activos/seguros: Evalúe la necesidad de seguros de vida, incapacidad y responsabilidad pública que podría necesitar usted, su familia o negocio, entre otros.
  • Planificación de herencia/sucesión: Establezca un plan para preparar legal y económicamente a su familia ante un fallecimiento. Oriéntese sobre los documentos que debe tener a nivel legal (testamento, fideicomiso testamentario, poder duradero y acta de hogar).

Si es dueño de un negocio, y especialmente si tiene socios, debe saber cuál es el Plan de Sucesión del Negocio, en caso en que se quiera retirar, se incapacite o fallezca, dicho plan debe estar en línea con su planificación personal de herencia. Recuerde también revisar el acuerdo de compra y venta de accionistas.

El proceso de planificación es uno continuo, en el cual se evalúan todas estas áreas de forma comprensiva e integrada; colocando el dinero y los ingresos disponibles en línea con las metas establecidas. También debe considerar premisas que no puede controlar como la inflación, la expectativa de vida y el rendimiento promedio de los activos.

¿Cómo distribuir los activos?

La distribución de activos (asset allocation) consiste en tener una combinación de activos con atributos, riesgos, objetivos y diferentes rendimientos promedios. Por eso, es crucial establecer cuáles son los adecuados para usted.

A continuación, comparto las clases de activos y cómo se coloca el dinero en las diferentes estrategias o “gavetas”:

  • Efectivo: Es el activo de mayor liquidez y menor fluctuación, por lo que se considera el más seguro. Esto incluye cuentas de banco, cooperativas, cuentas de inversiones como Money Market y notas del tesoro federal a corto plazo. En efectivo siempre debemos mantener un fondo de emergencia que considere los gastos corrientes de seis meses a un año.
  • Bonos: Son activos de ingreso fijo y pagaderos por un emisor, que puede ser el gobierno, una instrumentalidad del gobierno o una entidad privada. Este tipo de instrumento se afecta por el riesgo de crédito o de que el emisor no pueda repagar (credit risk) y el riesgo por el cambio en tasas de interés cuando ya hemos invertido el dinero a largo plazo (interest rate risk). Este instrumento es ideal para quienes buscan generar ingresos o pagos fijos con una fluctuación en el valor y principal basado en la calidad del crédito del emisor. Esto incluye certificados, bonos, notas y anualidades fijas a diferentes términos.
  • Acciones: Incluye participaciones en compañías que cotizan en la bolsa o el mercado de valores. Tienen mayor posibilidad de crecimiento a largo plazo, pero no tienen un principal asegurado, ni un vencimiento. Es el instrumento ideal para buscar el crecimiento a largo plazo y, tradicionalmente, se utiliza a través de planes de retiro y otras cuentas personales.
  • Otras categorías de activos: Incluyen bienes raíces, participaciones en inversiones alternativas e inversiones privadas y otras más agresivas y con mayor potencial de crecimiento. Generalmente tienen menos liquidez y deben considerarse como estrategia a largo plazo, entendiendo los riesgos que conllevan. En esta categoría también se utilizan las anualidades variables y los seguros de vida permanentes para proteger a los seres queridos, y en ocasiones, como un complemento o activo suplementario para otras metas, a través de la acumulación de valores en efectivo.

¿Cuáles son los mejores activos o estrategias para usted? Todo dependerá, no sólo de sus metas, sino también de la cantidad de dinero disponible, el horizonte de tiempo para las metas, la tolerancia al riesgo y otros factores. La cantidad de dinero a invertir en cada categoría de activos, al igual que los seguros y documentos necesarios, dependen de las metas y necesidades financieras de cada persona o familia. No debemos dejarnos llevar por lo que hacen o dicen amigos o familiares, o por lo que se escucha en los medios, sino por lo que necesite hacer cada uno con sus metas particulares. Por ello, se recomienda contar con un equipo de asesores que pueda trabajar de forma integrada en un plan comprensivo que abarque todas las áreas mencionadas.

Quiénes deben formar parte de su equipo de asesores

Es ideal tener un enlace o planificador financiero que pueda trabajar de la mano con su contador, abogado, banquero y asesores de inversiones y de seguros. Es importante considerar la preparación y las designaciones de su equipo. Hoy día existen múltiples designaciones tales como Personal Financial Specialist (PFS), Certified Financial Planner (CFP®) o Certified Private Wealth Advisor (CPWA®). Constantemente escuchamos de diferentes asesores financieros que no necesariamente están mirando la planificación de forma holística y comprensiva o que no tienen la preparación en todas las áreas que cubre un plan.

Qué más debe saber al manejar su dinero

Debe conocer los costos directos e indirectos de cada estrategia de planificación. Por ejemplo, comisiones por compra, cargos anuales, penalidades por cancelación antes del vencimiento o costos adicionales por garantías. Un costo intangible pero importante es el de no planificar a tiempo.

Existen además cuestionarios o programas para determinar cuál es su tolerancia al riesgo. Si desea mayores rendimientos debe estar dispuesto a asumir más riesgos y, sobre todo, tener más tiempo. Si busca una alta protección y bajo riesgo, la expectativa será un menor rendimiento.

Como dice el refrán: “No hay nada seguro, excepto la muerte y los impuestos” ya que hasta el efectivo pudiera afectarse por la inflación.

Por último, cconsidere el impacto fiscal de las contribuciones. Determine si los instrumentos generarán ingresos de intereses, dividendos o ganancias de capital. Evalúe además si tiene alternativas para exención o diferimiento de impuestos, tanto en Puerto Rico como a nivel federal, esto al usar instrumentos de Estados Unidos, que suelen ser adecuados para una buena diversificación.

Cómo ve, ponerle cara al dinero no tiene edad, ni cantidad; puede hacerlo desde muy temprano en su vida. Cuanto antes lo haga mejor preparado estará. Solo necesita tener el compromiso con usted y su familia, siempre de la mano de su equipo de asesores.

Le invito a que cierre los ojos y se atreva a comenzar ahora mismo a ponerle cara al dinero.

En Popular One nuestro equipo de profesionales cuenta con la preparación necesaria para orientarle sobre este tema y asistirle con otros servicios como el manejo de sus finanzas, relaciones bancarias y riesgos. Para más información sobre productos y asesoría de inversiones comuníquese con su consultor financiero de Popular Securities o escriba a: popularone@popular.com.