Por: Lcda. Laura M. Torres González
Senior Wealth Advisor / Vicepresidenta Auxiliar
Wealth Management Divison, BPPR

La crisis económica que hemos enfrentado en los últimos años ha causado efecto incluso en la herencia que los hijos reciben de sus padres. No sólo porque el caudal ha disminuido dramáticamente, sino porque estamos viviendo una modalidad en la que los padres han comenzado a donar en vida su patrimonio a sus hijos. ¿Cuán beneficioso puede ser esto? o ¿Qué precauciones se deben tomar a la hora de hacerlo?

En términos generales, los hijos son herederos forzosos de sus padres. La ley dispone que cierta porción de los bienes del causante deban ser reservados a sus herederos forzosos, mediante lo que se conoce como legítima. Por lo tanto, si el padre fuera a otorgar un testamento, para que sea válido, el padre tiene el deber de disponer la legítima a favor de sus hijos. Si no se otorga un testamento, el caudal se distribuye en partes iguales de acuerdo con el orden dispuesto por ley, siendo primero los hijos y luego los descendientes.

Es importante resaltar que las donaciones recibidas por el heredero están sometidas a las normas de colación. La colación no es otra cosa que sumar al caudal los bienes que fueron donados a los hijos para la distribución de la herencia. El efecto de la colación es que el hijo recibirá menos herencia porque se resta lo que recibió por la donación. La razón es que nadie puede recibir más por donación que lo que puede recibir por herencia.

Las dificultades económicas han llevado a que la generación actual tenga menores recursos económicos que la de sus padres. Ciertamente, los efectos del mercado, el aumento en el costo de vida, el desempleo, los bajos intereses en las cuentas y la poca expectativa de recibir las aportaciones hechas al seguro social demuestran que la fuerza trabajadora enfrenta momentos difíciles, y ni hablar de cuando esté próxima al retiro.

Todo esto ha ocasionado que contrario a décadas pasadas, los padres ayuden más a sus hijos. Cabe señalar que los gastos de alimentos, educación y los regalos de costumbre no son donaciones. Por el contrario, cuando se trata de regalar una casa, apartamento, negocios, entre otros, se puede estar cometiendo una violación a las legítimas. Por tal motivo, la forma de evitar que las donaciones se colacionen es que el causante expresamente así lo disponga mediante testamento o al momento de donar en un documento público.

Por otro lado, aún si el causante dispensa la donación de colacionar, ésta no puede ser mayor que lo que el hijo recibirá por herencia. En caso que desee realizar donaciones en vida a sus hijos, recuerde que es importante consultar con su Planificador Financiero respecto a los mecanismos más eficientes mediante los cuales se protejan sus intereses y los de sus herederos.

Las sugerencias y recomendaciones que se incluyen en el plan financiero de los clientes se ofrecen como asesoría y sin ninguna garantía sobre el desempeño de cualquier producto que se podría adquirir en conformidad con estas recomendaciones. Banco Popular de Puerto Rico y/o sus subsidiarias y afiliadas no se dedican a la prestación de asesoría legal, ni, de contabilidad y tampoco contributiva. Si se requiere asesoría legal, de contabilidad o contributiva, debe buscar los servicios de un profesional competente.